... Y sin darme cuenta,
entre charlas sencillas y silencios
mi corazón fue cambiando su ritmo...
y empezó a latir
al compás del tuyo
entre charlas sencillas y silencios
mi corazón fue cambiando su ritmo...
y empezó a latir
al compás del tuyo
No fue un salto...
fuiste un abismo dulce,
un caer lento,
una caricia de tu voz
en mis oídos
Fue en los detalles pequeños,
en la forma de pronunciar mi nombre,
como si lo cuidaras...
y un día noté
que mi paz tenía tu forma,
que mis planes empezaban a incluirte,
sin que yo lo decidiera.
Me enamoré así,
sin resistencia,
dejando que tu presencia
se volviera mi lugar favorito
en el mundo.
Hola Gil. Disfruté mucho de tu poesía.
ResponderEliminarBuen trabajo poético.
Gracias por tus amables palabras.
Un abrazo.
Muy hermoso. Un beso
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