Te quiero de una manera tranquila,
como se quieren las cosas
que ya son parte de la vida.
como se quieren las cosas
que ya son parte de la vida.
No como un incendio,
ni como esas tormentas que todo lo rompen.
Te quiero
como se quiere la luz de la mañana
cuando entra despacio por la ventana.
cuando entra despacio por la ventana.
A veces ni siquiera te digo nada,
solo te miro
y pienso que el mundo hizo bien
en ponerte aquí, tan cerca de mis días.
No sabes lo que pasa conmigo
cuando te ríes.
Es algo sencillo:
la tristeza se me olvida un rato,
los problemas se quedan
esperando en la puerta,
y yo entiendo
que la felicidad no era una cosa grande
ni lejana, eras tú.
Tú caminando por la casa,
preguntando cosas sin importancia,
dejando tu voz en cada rincón.
Si algún día la vida nos cambia,
si el tiempo nos vuelve distintos,
si la costumbre nos llena de arrugas el amor,
yo voy a seguir queriéndote así:
sin ruido,
sin promesas enormes,
sin miedo.
Como quien respira,
como quien sabe
que después de todo
encontró su lugar en el mundo.
Después del incendio, los truenos y los relámpagos llega la calma, ese querer sosegado, la costumbre, el acomodo y es el triunfo del incendio. Abrazo
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