"google-site-verification" content="uIbgwtlYvseD_tZvbvkQQHF0G0Lyim8K307d2wOIhU4" /> "Un espacio de poesía personal"

domingo, 23 de agosto de 2026

Anoche.


A noche,
algo de ti volvió a mi encuentro,
susurrando una caricia cálida
en todo mi cuerpo.

No sé si fue mi piel
o mi memoria,
o un atajo sensible de mi alma
que te abrió el camino.

Llegaste en silencio,
como llegan las cosas
que nunca se han ido del todo.

Y te sentí tan cerca
que por un instante
la ausencia perdió su nombre.

No quise abrir los ojos.

Temí que la noche descubriera
que estabas allí,
que el silencio pronunciara tu nombre
y te devolviera a la distancia.

Entonces me quedé inmóvil,
dejando que tu ternura
encontrara, lentamente,
los lugares que aún te recuerdan.

No sé cuanto duró.

Hay instantes que no conocen
el tiempo
y caricias que suceden
sin que nadie las toque. 
 
Solo sé que al amanecer
algo de ti permanecía:

una tibieza sobre la piel,
la memoria respirando despacio
y tu ausencia,
todavía cálida,
en el lugar exacto
donde te había sentido. 
 


martes, 18 de agosto de 2026

Demasiado cerca.




Hay días en que el mundo pesa
como una puerta cerrada.

Uno golpea,
no porque sepa quién está
del otro lado,
sino porque necesita creer
que alguien abrirá.

Y espera.

Insiste.

Apoya el oído contra la madera
buscando una señal,
un ruido,
algo que le confirme
que no ha llegado hasta allí en vano.

Pero hay puertas que no corresponden.

Puertas frente a las que
dejamos años,
palabras,
pedazos de nosotros mismos.

Hasta que un día
el cansancio nos hace
mirar alrededor.

Y descubrimos algo extraño:

la vida nunca dijo
que aquel fuera el único camino.

Tal vez vivir consista también
en saber cuándo dejar de golpear.

En guardar las manos,
recoger lo que aún somos
y seguir andando.

Porque una puerta cerrada
puede parecernos el final
cuando estamos demasiado cerca.

Basta alejarnos unos pasos
para descubrir
que también había ventanas.

Y a veces
hasta un pedazo de cielo
por donde empezar de nuevo.  

sábado, 15 de agosto de 2026

No soy yo.

 



 Hay tanto amor retenido en mi boca
que, si intento naufragar
en otros labios,
no soy yo...

Es otro
el que cierra los ojos,
el que finge por un instante
que también se puede olvidar
con la boca.

Pero yo me quedo lejos.

Me quedo en aquel lugar
donde todavía pronuncio tu nombre
sin decirlo,
donde cada beso que no te doy
se me acumula en los labios
como una deuda.

He querido olvidarte.

No creas que no.

He puesto otras manos sobre
mi tristeza,
otros cuerpos junto al mío,
otras noches a hacerle compañía
 a esta absurda costumbre
de extrañarte.

Y nada.

Hay amores que no entienden
de reemplazos.

Uno puede cambiar de cama,
de calle,
de ciudad,
puede aprender otros nombres
y hasta decirlos con ternura.

Pero hay algo que no obedece.

La boca recuerda.

Recuerda la forma exacta
en que llegabas a ella,
el pequeño temblor antes del beso,
esa manera tuya
de dejarme sin palabras
y llenarme de ti.

Por eso, cuando beso otros labios,
algo de mí se queda quieto.

Como si supiera
que estoy mintiendo.

Como si en mitad de otra boca
mi boca todavía
te estuviera esperando.

Y entonces me aparto,
abro los ojos,
regreso a mí...

o a lo poco que queda de mí
desde que no estás.

Porque hay tanto amor
retenido en mi boca
que besar a alguien más
no sería olvidarte.

Sería olvidarme de mí.


martes, 11 de agosto de 2026

Luz cautiva.



La luz se detiene
en el brillo de tus ojos.
No quiere seguir 
su viaje eterno:
y perderse tu hermosura. 

viernes, 7 de agosto de 2026

Una forma distinta de latir.






Eres de esas mujeres
que no necesitan adornos.

Tu sonrisa
es toda la joyería
que el mundo necesita.

Eres de esas mujeres
que llegan 
y, sin saber cómo,
hacen más bonita la vida:

las tardes pesan menos,
el silencio se vuelve compañía
y hasta la tristeza
parece olvidar por qué vino.

Tienes esa forma de mirar
que se parece a una caricia.

Y uno entiende, entonces,
que también existen abrazos
que comienzan en los ojos.

Porque hay mujeres 
que se recuerdan por hermosas,
y hay otras, como tú,
que después de conocerlas
le dejan al corazón
una forma distinta
de latir.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Mi hogar.



Un faro me llama.

En la tormenta veo
su luz.

Suelto el ancla
en el puerto de tus ojos.

Mi hogar.

viernes, 31 de julio de 2026

Este amor...


 Hay mujeres que se miran

y mujeres que se sienten.

Tú eres 

de las que entran en el alma sin hacer ruido,

cambiando de lugar todas las cosas,

como si el corazón, al conocerte,

comprendiera que amar

es latir para los dos.


Tus ojos no miran:

desnudan silencios.

Tu boca guarda secretos

que mis labios desean aprender.


No quiero prometerte eternidades.

La eternidad es demasiado breve

para este amor...

y me faltaría vida para quererte.



jueves, 30 de julio de 2026

Incomparable.



 La luna habría elegido tu rostro,
pero llegaste después.

Tus ojos,
la primera idea del alba.

Hay en ti una ternura
que la brisa no conoce.

Y, aún así,
nada se parece a ti.

Las rosas
se apresuraron al nacer.

martes, 28 de julio de 2026

En cada latido.



 
Te extraño

como la palabra 
extraña al poeta;

Y, sin embargo, 

eres, en cada latido mío,
el alma

de todos mis poemas.

jueves, 23 de julio de 2026

Tu sonrisa.



 No sé que hizo el cielo
con toda la luz que le sobraba
al atardecer.

Sospecho
que la guardó durante años
para ponerla un día
 en tu manera de sonreír.

Porque hay sonrisas que alegran.

Y luego está la tuya.

Que tiene esa delicada crueldad
de volver insuficientes
a todas las demás.