Quiero aprender tu cuerpo
como se aprende un idioma antiguo,
despacio,
palabra por palabra,
hasta hablarlo dormido.
Tu espalda
es la primera línea
de un poema que no termino,
y cada vez que te recorro
descubro un verso nuevo,
escondido.
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Quiero aprender tu cuerpo
como se aprende un idioma antiguo,
despacio,
palabra por palabra,
hasta hablarlo dormido.
Tu espalda
es la primera línea
de un poema que no termino,
y cada vez que te recorro
descubro un verso nuevo,
escondido.