Eres de esas mujeres
que no necesitan adornos.
que no necesitan adornos.
Tu sonrisa
es toda la joyería
que el mundo necesita.
Eres de esas mujeres
que llegan
y, sin saber cómo,
hacen más bonita la vida:
las tardes pesan menos,
el silencio se vuelve compañía
y hasta la tristeza
parece olvidar por qué vino.
Tienes esa forma de mirar
que se parece a una caricia.
Y uno entiende, entonces,
que también existen abrazos
que comienzan en los ojos.
Porque hay mujeres
que se recuerdan por hermosas,
y hay otras, como tú,
que después de conocerlas
le dejan al corazón
una forma distinta
de latir.