La luna habría elegido tu rostro,
pero llegaste después.
Tus ojos,
la primera idea del alba.
Hay en ti una ternura
que la brisa no conoce.
Y, aún así,
nada se parece a ti.
Las rosas
se apresuraron al nacer.
"google-site-verification" content="uIbgwtlYvseD_tZvbvkQQHF0G0Lyim8K307d2wOIhU4" />
Tu nombre no me cabe en la boca,
se desborda,
se vuelve poema
antes de que pueda pensarlo.
Si alguna vez me preguntan
qué es el amor,
no voy a explicarlo -
diré tu nombre
y me quedaré callado.
Hoy no seré el dueño de tu noche;
me basta con ser el pensamiento
que te robe una sonrisa
justo antes de cerrar los ojos.
Porque hay besos
que empiezan en los labios,
y otros,
mucho más peligrosos,
comienzan en la imaginación.
Quiero aprender tu cuerpo
como se aprende un idioma antiguo,
despacio,
palabra por palabra,
hasta hablarlo dormido.
Tu espalda
es la primera línea
de un poema que no termino,
y cada vez que te recorro
descubro un verso nuevo,
escondido.