Hay mujeres que se miran
y mujeres que se sienten.
Tú eres
de las que entran en el alma sin hacer ruido,
cambiando de lugar todas las cosas,
como si el corazón, al conocerte,
comprendiera que amar
es latir para los dos.
Tus ojos no miran:
desnudan silencios.
Tu boca guarda secretos
que mis labios desean aprender.
No quiero prometerte eternidades.
La eternidad es demasiado breve
para este amor...
y me faltaría vida para quererte.