Siempre que llegas
las flores...
desvisten
tus pétalos de coral.
Te envuelven
en sus mejores perfumes,
y nos sumergen
entre brasas hirvientes
que tu ternura alimenta
para amar.
Siempre que llegas...
la luz llega contigo.
Llegan los montes tiernos,
la brisa que acaricia mis oídos,
la suavidad de los pastos húmedos,
los dulces manantiales
que nutren mis sentidos,
las mareas tremendas,
los delirios más hermosos,
las madrugadas que amo,
el oxígeno
con que vivo.
Siempre que llegas...
la paz viene contigo,
esa paz preciosa
que entregas
cuando tu desnudez
disfruta
de estos ojos míos.
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