A veces te recuerdo
como se recuerdan las cosas que duelen:
sin querer
Estoy caminando,
comprando el pan,
mirando la tarde caer por la ventana,
y de pronto apareces
como una piedra dentro del zapato del alma.
No sé en que momento te volviste costumbre.
Antes eras incendio,
tormenta,
esa urgencia absurda de verte.
Ahora eres esto:
una ausencia que se sienta conmigo
cuando anochese.
Que extraño es el amor.
Uno cree que termina
cuando la gente se va,
pero no.
El amor se queda
como se queda el eco en los cuartos vacios,
como se queda el olor de alguien
en la almohada.
Y yo sigo aquí,
hablándole a veces a tu recuerdo
como si todavía pudieras contestar.
Porque hay amores
-lo estoy aprendiendo demasiado tarde-
que no terminan nunca.
Solo se vuelven silencio.
Un poema sugestivo y lleno de nostalgia y belleza
ResponderBorrarFelicidades
Isaac
Es muy cierto. Un beso
ResponderBorrarAsí es.
ResponderBorrarAmores inmunes al paso del tiempo.
Bellísimo y sentido poema, el comienzo me ha impactado mucho.
ResponderBorrarUn beso grande.
El amor queda grabado, Gil, un abrazo!
ResponderBorrarLos amores eternos son los imposibles. Aquí un testimonio poema.
ResponderBorrarUn abrazo.
Un bello poema dedicado al amor roto.
ResponderBorrarGracias por tus palabras en mi blog.
Saludos.
Gil, este poema tuyo tiene esa verdad que solo nace de lo vivido. La manera en que aparece el recuerdo, como una piedra en el zapato del alma, es de una precisión que duele. Hay ausencias que no se van, que se sientan con uno cuando anochece, como dices, y que siguen conversando en silencio aunque ya no haya nadie al otro lado.
ResponderBorrarMe ha conmovido esa transformación del amor: del incendio a la costumbre, de la urgencia al eco que permanece en los cuartos vacíos. Es una imagen poderosa, porque muestra que hay afectos que no terminan nunca, solo cambian de forma y se quedan habitando la memoria.
Un fuerte abrazo, Gil.
Y esa ausencia se vuelve silencio y recuerdo.
ResponderBorrarUn abrazo, Gil.
Es lo que ocurre cuando se rasga el amor.
ResponderBorrarEsa ausencia que duele tanto.
Estoy de a cuerdo en esa eternidad imposible.
Estupendo el poema Gil.
Siempre un placer venir a tus creaciones
Un abrazo
Qué bien describes ese vacío que se siente al comprar el pan o mirar por la ventana. Es verdad que hay amores que nunca terminan, aunque se conviertan en silencio.
ResponderBorrarUn abrazo, Gil.
Gil, querido amigo, precioso poema!!!
ResponderBorrarDuele la ausencia, solo queda un vacío difícil de llenar .
Que tengas un Feliz mes de Mayo, con amor y felicidad.
Besitos y te dejo mi cariño
Hay ausencias también que se convierten en silencio, muy bonito y sentido poema, Gil.
ResponderBorrarUn abrazo
Un poema bellísimo sobre la esencia del amor verdadero.
ResponderBorrarMe ha encantado.
Saludos.
Beautiful blog
ResponderBorrarPlease read my post
ResponderBorrarLa poesía es un arma revolucionaria, siempre lo ha sido pero hoy cobra mayor valor porque ya nadie quiere escribir poesía y si hablas de amor es como mencionar un idioma desconocido. ¡Larga vida a los poetas!
ResponderBorrarHola, Gil. Tu poema es precioso.
ResponderBorrarUna joya de la poesía!
Un abrazo.
De regreso, amigo, feliz de volver a leerte y confirmar que sigue intacta tu extrema sensibilidad...
ResponderBorrarEspero que blogger haya comunicado que debía ausentrame por trabajo. A algunos amigos blogueros no les hizo llegar mi mensaje.
Abrazo grande!!