A veces te recuerdo
como se recuerdan las cosas que duelen:
sin querer
Estoy caminando,
comprando el pan,
mirando la tarde caer por la ventana,
y de pronto apareces
como una piedra dentro del zapato del alma.
No sé en que momento te volviste costumbre.
Antes eras incendio,
tormenta,
esa urgencia absurda de verte.
Ahora eres esto:
una ausencia que se sienta conmigo
cuando anochese.
Que extraño es el amor.
Uno cree que termina
cuando la gente se va,
pero no.
El amor se queda
como se queda el eco en los cuartos vacios,
como se queda el olor de alguien
en la almohada.
Y yo sigo aquí,
hablándole a veces a tu recuerdo
como si todavía pudieras contestar.
Porque hay amores
-lo estoy aprendiendo demasiado tarde-
que no terminan nunca.
Solo se vuelven silencio.
Un poema sugestivo y lleno de nostalgia y belleza
ResponderEliminarFelicidades
Isaac