No duró más que cinco noches,
y sin embargo
todavía me alcanza.
A veces vuelvo
-no sé si es recuerdo o deseo-
a ese instante exacto
en que dejaste de ser casualidad
y empezaste a dolerme el alma.
No hicimos promesas,
pero hubo algo en tu forma de quedarte
que se parecía demasiado a lo eterno.
Te acercaste,
con la calma peligrosa
de quien no necesita apresurar nada,
y entendí
-tarde, como siempre-
que ya estaba perdido.
Porque lo nuestro no fue escándalo,
fue incendio silencioso:
de esos que arden hacia adentro,
dejando brasas
que consumen certezas.
Todavía recuerdo
cómo encajaba tu risa en mi pecho,
como un latido inesperado,
cómo tu respiración me encontraba
incluso a oscuras,
rozando mi piel
como si ya supieras el camino.
Y lo más extraño es esto:
no se fue contigo.
Se quedó en mí,
en la manera en que ahora
escucho las noches,
en la forma en que el deseo
ya no es urgencia...
sino memoria.
Porque hay encuentros así,
-breves, imposibles,
perfectos en su propia fuga-
que no vienen a quedarse,
pero tampoco a irse.
Vienen a enseñarte
que una sola noche basta
para que alguien
se quede para siempre,
latiendo dentro.
Hay amores tan fuertes que nos cambian la vida. Bello poema. Te mando un beso.
ResponderEliminarA veces cinco días es una eternidad.
ResponderEliminarSaludos
Esos cinco días te han inspirado un bello poema presente en la vida, suele ocurrir.
ResponderEliminarEs siempre un placer venir a tus creaciones Gil.
Feliz jueves
Un abrazo
Se quedo en ti y te inspiró muy bien.
ResponderEliminarNo se puede pedir más.
Saludos.
Un poema que me ha sobresaltado, me trae recuerdos de algo que también duró algunos días y costó mucho olvidar.
ResponderEliminarNo es necesario el calendario completo para disfrutar de un amor que deja recuerdos eternos. Abrazos
ResponderEliminarTu poema, breve de amor pero fuerte en sensaciones, nos ha traído recuerdos parecidos, no importa el tiempo que dure sino la llegada de ese milagro que nos queda grabado para siempre, un abrazo Gil!
ResponderEliminarLo breve si bueno, dos veces bueno. Corto pero intenso. Así siempre será recordado con dulzura. Un abrazo
ResponderEliminarEl tiempo que se vive en presente es lo que cuenta.
ResponderEliminarUn abrazo y feliz día.
Gil, qué placer leerte.
ResponderEliminarEste poema tiene la fuerza de esos encuentros breves que, sin pedir permiso, se quedan latiendo dentro. Has logrado nombrar ese incendio silencioso que no hace ruido pero arrasa por dentro, dejando brasas que uno reconoce incluso años después. Hay versos aquí que tocan esa frontera entre memoria y deseo, donde ya no sabemos si recordamos lo vivido o lo que aún querríamos vivir.
Lo que cuentas no es solo un amor fugaz: es una marca, una forma nueva de escuchar las noches y de entender el deseo como algo que permanece, incluso cuando la historia ya terminó.
Un abrazo.
Hay amores que no se quedan contigo, pero si en ti.
ResponderEliminarMuy bello.
Aferradetes, Gil.
O texto é uma memória de alguém cuja importância deixou marcas e perdurou no tempo.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Es un hermoso y sentido poema de ese amor que deja huella en el alma.
ResponderEliminarMuchos besos.
Hermosisimo poema al amor ¿de una noche? ya se ve que no porque sse ha quedado en ti.
ResponderEliminarMágica forma de describir los sentimientos,
Un abrazo