No eres la flor que adorna mi vida.
Eres la raíz.
Lo que nadie ve pero sostiene todo.
Lo que está debajo del suelo,
quieto y firme,
aguantando el peso de los días malos,
de los silencios largos,
de los inviernos que no terminan.
Las flores se celebran.
Las raíces se necesitan.
Y yo te necesito
de esa manera silenciosa y profunda
con que la tierra necesita
lo que le sostiene,
sin decirlo,
sin saberlo siquiera,
pero sin poder existir sin ella.
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