Hubo un tiempo
en que tu ausencia no era silencio,
era un ruido constante,
como un edificio cayendo
dentro de mi pecho
en que tu ausencia no era silencio,
era un ruido constante,
como un edificio cayendo
dentro de mi pecho
No era solo extrañarte,
era despertarme con la certeza
de que el mundo había perdido su centro
Las calles eran más largas,
las noches más extrañas
y el espejo me devolvia
la imagen de un hombre que no vivía
Te lloré en secreto,
en los baños del centro
en el humo del tabaco ajeno,
en las canciones que ya no recuerdo..
-Hola-
-Tu voz saltó al otro lado de mi puerta-
No fue un estruendo,
fue un susurro temblando entre tus labios,
como si también tú
hubieras sobrevivido a tu propio invierno
-Te echo mucho de menos...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAusencia que duele en la soledad de tu habitación.
ResponderEliminarUna sensación compartida por todos los que en alguna ocasión la hemos sufrido.
Un motivo muy sugerente para convertirlo en poema como tú has hecho.
Saludos.
Está claro que hay ausencias que duelen mucho y te derrumban. Lo describes muy bien, Gil. Muy sentido,
ResponderEliminarUn abrazo y buen día.
Con cada verso vas tirando de nosotros, nos unimos a ti y casi sentimos esa ausencia, tus poemas son claros con un lenguaje nítido. Un abrazo
ResponderEliminarBello y melancólico poema. Cuando uno ve luego de un tiempo a alguien que amo es genial y duro. Te mando un beso.
ResponderEliminarLa nostalgia duele pero te acabas acostumbrando. Un beso
ResponderEliminarUn poema muy sentido con un maravilloso final.
ResponderEliminarQué bien!!!
Saludos.
No se si habrá saltado y perdido mi comentario al éter como últimamente ocurre con Blogger, Por si acaso vuelvo a repetirlo:
ResponderEliminar¡Maravillosas tus palabras!!
Salud
No hay nada más bello que sentir de nuevo la voz de aquella persona que un día fue tu centro y desapareció quien sabe el motivo igual que su regreso.
ResponderEliminarUn lindo poema, donde la sencillez es el tema principal.
Un abrazo, feliz fin de semana.
Y un día quizás sea HOLA de verdad, un abrazo Gil!
ResponderEliminarGil, a veces uno acaba pensando que lo más difícil no es echar de menos a alguien, sino decirlo. Pasan los días, pasan los meses, y muchas palabras se quedan guardadas como si pronunciarlas costara más que callarlas. Y, sin embargo, basta algo tan simple como un “hola” o un “te echo de menos” para que de pronto todo cambie un poco. Quizá nos hemos complicado demasiado para decir cosas que en el fondo siguen siendo muy sencillas. Un abrazo.
ResponderEliminarDE las angustias que más hieren el alma y el corazón, la ausencia de quien se quiere. Bien la reflejas en tus versos. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarDuele por momentos pero es siempre inspirado y bello...
ResponderEliminarAbrazo sin sombrero!!
Hubo un tiempo... Justo con ese verso empieza un poema que escribí hace años y que forma parte de mi poemario, "El silencio de la luna"... Y es que con el tiempo aprendemos a que son muchas las cosas, personas y momentos que echamos de menos.
ResponderEliminarUn bellísimo poema.
Un abrazo
Otro poema precioso, me gusta mucho. Besos.
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