No eres copa,
eres botella cerrada con su propio tiempo,
y yo aprendí
que abrirte rápido
es perder lo mejor del intento.
Quiero
el corcho saliendo despacio,
el aroma antes que el sabor,
embriagarme en lo que tardas
en decir que sí
con todo el cuerpo.
Un buen sorbo y a vivir... Intenso poema. Un abrazo
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