Dulces tus manos de espuma
blanca y caudaloso río,
entregándome al sueño,
dispuestas siempre a dar amor
y abrigo.
Refugio infinito, cálida tarde eres,
mirando mis ojos tranquilamente
dormidos.
Don maravilloso, regalo de dioses
eterno pasto verde,
loba cuando llega el frío,
flor cuando te abraza el rocío.
Dame tu luz,
dame tu itinerario divino,
para poder abrazarnos en los días
de arrepentimiento mío,
y para cantarte con lágrimas
de hombre
y corazón de hijo.

Gil, querido amigo, precioso homenaje a tu madre.
ResponderEliminarUn poema lleno de ternura y amor divino.
El ultimo verso me llego al alma, precioso.
Que tengas un hermoso y feliz día.
Besitos y te dejo todo mi cariño
Poema pleno de hallazgos. Verso a verso me encanta el desencadenamiento de imágenes...
ResponderEliminarAbrazo admirado!!