Hay algo injusto en ti.
No en tu belleza.
La belleza tiene remedio:
uno termina acostumbrándose.
Lo injusto es tu manera
de habitar las cosas.
Porque después de conocerte
ninguna calle
volvió a ser solamente una calle,
ninguna canción
solamente una canción,
ninguna tarde solamente una tarde.
Ahora todo parece contener
la posibilidad de recordarte.
Y así cualquiera pierde.
Porque
cómo compite el mundo
contra una mujer
que ha aprendido a quedarse
en él
incluso cuando no está?