Eres la curva suave de la tierra
y yo no sé que hacer contigo.
Te miro
y pienso que alguien debió inventar
tu cuerpo
para que yo perdiera el juicio,
para que olvidara por un momento
todas esas cosas serias
que uno carga durante el día.
Tienes una manera de estar
que me desarma.
No sé si son tus piernas,
tu cintura,
el cabello,
como si no estuviera ocurriendo nada,
como si yo no estuviera aquí
mirándote
y tratando de salvarme.
Pero no es por tu cuerpo,
eso sería demasiado fácil.
Es algo que llevas dentro
y que a veces se te escapa
por los ojos,
por la voz,
por esa sonrisa que aparece de pronto
y me deja sin argumentos.
Tu cuerpo, sí, es hermoso,
pero tu alma...
tu alma es la que tiene
la mala costumbre
de quedarse conmigo
cuando tú ya te has ido.
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