La luna habría elegido tu rostro,
pero llegaste después.
Tus ojos,
la primera idea del alba.
Hay en ti una ternura
que la brisa no conoce.
Y, aún así,
nada se parece a ti.
Las rosas
se apresuraron al nacer.
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¡Tiernos y enamorados!
ResponderBorrarLa naturaleza no puede superar la belleza de la amada.
ResponderBorrarSalu2.
Esa musa tuya ha de estar muy contenta.
ResponderBorrarSaludos.
Must be a beautiful person.
ResponderBorrarRepito el comentario de Toro Salvaje :
ResponderBorrar¡dando saltos de alegría!
Ella fue tu regalo de la Naturaleza, un abrazo Gil!
ResponderBorrarGil, qué fuerza tiene esta declaración que convierte el amor en un territorio absoluto, sin comparaciones ni medidas. La manera en que lo nombras, con esa mezcla de certeza y entrega, ilumina el poema desde la primera línea. Gracias por compartir una emoción tan directa y tan llena de verdad.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo.
Tu poesia tiene una delicadeza especial, además se siente la ternura, me gusta el tiempo verbal y las imágenes que brotan de tus versos.Te dejo un abrazo grande!
ResponderBorrarBonitos versos te inspira tu musa.
ResponderBorrarAferradetes, Gil.
Aunque no tienen la métrica son haikus, haikazos diría, amigo. Te felicito una vez más...
ResponderBorrarMuy bonito. Besos.
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