Hay algo injusto en ti.
No en tu belleza.
La belleza tiene remedio:
uno termina acostumbrándose.
Lo injusto es tu manera
de habitar las cosas.
Porque después de conocerte
ninguna calle
volvió a ser solamente una calle,
ninguna canción
solamente una canción,
ninguna tarde solamente una tarde.
Ahora todo parece contener
la posibilidad de recordarte.
Y así cualquiera pierde.
Porque
cómo compite el mundo
contra una mujer
que ha aprendido a quedarse
en él
incluso cuando no está?
Cuando alguien habita de esa forma su huella quedará para siempre.
ResponderBorrarQue bonito poema, donde la belleza viene de dentro de la persona.
Un abrazo.
Profunda, romántica y hermosa poesía.
ResponderBorrarSaludos.
Deus caritas est!
ResponderBorrarGracias por pasarte por Óptica fija y dejar tu comentario.
ResponderBorrarAbrazo