No sé exactamente en que momento
empece a necesitarte.
No fue un relámpago,
fue algo más peligroso,
una costumbre dulce.
Primero fue tu risa
después fueron tus maneras
y sin darme cuenta
mi vida empezó a acomodarse
para que cupieras en ella.
Después fue tu silencio,
ese silencio tuyo que no incomoda,
que se sienta a mi lado
y me entiende sin preguntas
Y un día descubrí
que ya no se trataba de querer verte,
sino de querer quedarme.
Preciosa poema, expresa el romanticismo no edulcorado que me encanta, porque tiene poética, y lo envidio porque a mí no me sale...
ResponderEliminarAbrazo admirado, Poeta!!
De la pasión primera a la estabilidad.
ResponderEliminarSaludos.
Muy realista. Un beso
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