En las aguas dulces de tus ojos puros
en la melodía mansa de tus dedos mudos
en las planicies de tus murmullos
en los eternos confines de tu orgullo
Entre tus gritos de selva
en tu sonrisa de perlas
en la mágica danza de tus piernas
en las mareas de tus caderas
En el jugoso delirio de esos labios tuyos
en el cristal que te vuelves
en los versos de tus muslos
en la flor de tus placeres
En el exquisito ahogo de tu firmamento
en la miel de tus latidos
en las ventiscas de tus pechos
en el oxígeno de tus suspiros
vivo.

Todo merece la pena, al completo es una obra magnifica.
ResponderEliminarTu poema expresa con sinceridad la entrega del enamorado, que vive y respira en la presencia total de la amada. Las imágenes sensoriales —las aguas, las mareas, la miel, el oxígeno— convierten su cuerpo en paisaje y cosmos, un universo donde el amor se hace materia y aire. La reiteración del “en” da al texto un ritmo casi religioso, como si cada verso fuera una ofrenda. La tradición petrarquista resuena en esa idealización, pero con una carnalidad moderna que le otorga calidez y frescura. Es un canto emocionado a la belleza que sostiene la vida.
ResponderEliminarSaludos.
Tan inspirado como inspirador... Para enmarcar!!
ResponderEliminarUna poesía muy sugerente, Gil.
ResponderEliminarEspero que tengas un buen día.
Un abrazo .
Tienes la puerta abierta también a mi espacio de poesía.
Hay mucha intensidad aquí.Esto no se escribe desde la cabeza, sino desde algo más profundo.Todo gira alrededor de estar ahí, de ocuparlo todo.Lo bonito es que cada palabra nace justo de ahí. Un abrazo
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