Verdes son las ventanas por donde escapa tu alma
verde es tu voz cuando callas
y verdes son tus lágrimas,
así se muestran
y no existe belleza que pueda igualarlas
Verde fue la luz que encandiló mi fuego
ya para siempre vivo
De verde se vistió el mar
aquella noche que desnudamos el delirio,
yo con mi verbo desesperado y tibio
y tú
con esas dos esmeraldas
marcando mi destino.



